Cómo surge la idea

“Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes”

Maestro Yoda

 

El Camino Kaizen es una intuición. Una idea de esas que, cuando la tienes, parece que toda tu vida había estado organizándose para gestarla y que viera la luz justo en ese momento. Vino de madrugada. Fue como si me despertara una bocina de repente, y me tuve que levantar a esbozar los primeros trazos. Eso fue cuatro años antes de concluir y que tomara la forma definitiva. La que tienes ante ti :).

En los años que llevo trabajando como psicóloga en la consulta, me he dado cuenta de que hay factores determinantes en el avance de la terapia. Uno es el contacto, porque con él, se genera seguridad, confianza y comunicación. El segundo, puede que el más importante, es la atención. Una atención plena, tanto en las sesiones como en el día a día. Conseguir darse cuenta del AHORA, el mayor tiempo posible. Eso es lo que te permite tomar las riendas de tu vida y de ti. La atención es lo que te permite aplicar cualquier técnica y lograr que sea efectiva. Sin atención, incluso la técnica más eficaz resulta inútil. Un tercer factor es el compromiso. Pero no el compromiso con el terapeuta, sino contigo mismo y tu curación (o logro de objetivo). Comprometerse no significa trabajar sin miedo o estar siempre con una disposición “adecuada”. Significa seguir adelante pase lo que pase, ser constante. Significa llegar a tiempo a las sesiones, ser responsable de lo que depende de ti, hacer lo posible para cumplir con los acuerdos y las tareas, aunque aparezca algún miedo que de vez en cuando entorpezca. Significa preguntar y resolver dudas, sabiendo que habrá cosas que todavía no se pueden entender, porque falta parte del proceso. Lo cual me lleva al cuarto factor, la confianza, que es el pilar en la relación entre una persona y su terapeuta. Confianza en que tu elección es la correcta, confianza en ti. La confianza significa tener paciencia, y dar por hecho que todo lo que se hace en la consulta, así como las recomendaciones entre sesiones, son SOLO por y para tu bien y tu éxito. Si eso no se genera, es mejor cambiar de terapeuta. La intuición nos ayuda a confiar o no en alguien. Y esa intuición hay que aprender a desarrollarla, por si acaso es el miedo el que habla en su lugar. Las dudas (que no la curiosidad) constantes son el lenguaje del miedo.

Ya tenemos entonces contacto + atención + compromiso + confianza. Falta una cosa más: eliminar el miedo que hace que nuestra alarma del pánico (la amígdala) se active impidiéndonos seguir avanzando hacia el objetivo. La solución está en “pasar de puntillas” con pasos tan pequeños que te permitan lograr grandes resultados sin que el perro guardián despierte y te haga salir corriendo. Ahí entra el Kaizen.